jueves, 27 de diciembre de 2018

VIDA = ILUSIÓN


La ilusión es el motor de la vida, sin duda.Es algo que no admite discusión. Todo lo demás, es morir mientras el corazón sigue latiendo, transitar por el día a día como un autómata. Los proyectos, las metas, los objetivos son nombres variados para decir lo mismo: todos ellos son el motor por el que vivimos, la gasolina que nos hace avanzar. No tienen por qué ser grandes ni especiales ni mucho menos espectaculares. Tienen que ser propios, no prestados. No vale adoptar los proyectos de otros, porque esos pueden estar vacíos de sentido para cada uno de nosotros y ser sólo significativos para aquel que lo ha compartido. Basta con que nos den ilusión. Pueden ser pequeños y parecer faltos de importancia pero, lo fundamental, es que nos ofrezcan esas ganas de seguir avanzando.
La ilusión admite un montón de etiquetas. Puede ser un viaje, una nueva aventura, un curso de cocina, una visita a un museo, un paseo en bicicleta, el reencuentro con un viejo amigo... Cada pequeño objetivo o propósito debe ir acompañado de emoción. 
No quiero quedarme sin proyectos. Me niego a hacerlo. Eso sería una forma de envejecimiento prematuro del alma. Por eso mi mente inquieta siempre busca algo en lo que involucrarse. Y por ello, tengo que educarla a través de la meditación y el mindfulness, para que se centre en algo y no salte de una cosa a otra de forma incansable como suele hacer. Hay tantas cosas que me gustaría aprender y llevar a cabo que a veces pienso que una vida no es suficiente. Supongo que otro aprendizaje importante es el de aprender a elegir, aún a sabiendas de que cada elección supone una renuncia, aunque únicamente sea temporal e implique sólo posponerlo, no descartarlo.

LA HISTORIA SIN TÍTULO

Comienza "La historia sin título", un relato en tweets que te mantendrá con el corazón encogido... 
Irá creciendo poco a poco, paso a paso. Te invito a participar con tus sugerencias, hilos, personajes... Siéntete parte de la historia porque, al fin y al cabo, todos formamos parte de este entramado de relaciones e historias sin fin... ¿Por qué ibas a esperar a que otro te lo cuente?

https://twitter.com/ariel_zorion/status/1078270883159048193

miércoles, 26 de diciembre de 2018

"Múltiple", una película de lo más interesante

Resultado de imagen de múltipleDespués de El Sexto Sentido y de El Protegido, en mi opinión Shyamalan parecía haber perdido el toque y, tal y como se decía en un capítulo de Los Simpson, "sus películas cada vez eran más infumables". Pues bien, a pesar que me había prometido a mí misma que no volvería a perder dos horas de mi tiempo con sus producciones, me ha sorprendido para bien la última que se estrenó en los cines en 2017 y que ahora está disponible en Netflix. Split (su título en inglés) o Múltiple, como se la conoce en España, es un thriller que te engancha desde el minuto menos uno. Para aquellos que nos gustan series como Mentes Criminales o Mindhunter, es una opción nada desdeñable. 
Resultado de imagen de splitLa interpretación de James McAvoy es estelar, pues interpreta a un hombre con Trastorno de Identidad Disociativa dentro del cual conviven 23 personalidades diferentes. ¡Ahí queda eso! Con una singular expresividad de su rostro y su lenguaje corporal, puedes detectar al instante qué personalidad está aflorando en cada momento. ¡Brutal!
Próximamente se estrenará Glass, al parecer conectada cono Múltiple y con El Protegido. ¿Será el inicio de una buena racha? Creo que volveré a romper mi promesa y le daré una oportunidad más.

PROMOCIÓN FIN DE AÑO DEL 29 AL 31 DE DICIEMBRE

Se acaba el 2018 y, como regalo de fin de año, podéis descargar gratis Bancos de niebla, el último libro de Ariel Zorion, entre el 29 y el 31 de diciembre. No te pierdas la promoción y disfruta de este thriller que te mantendrá enganchado desde la primera página. Qué mejor manera de terminar el año que con un nuevo libro y nuevas aventuras por descubrir... Disfrútalo y no te olvides de dejar tus comentarios que siempre ayudan tanto a la autora como a otros posibles lectores. 

https://www.amazon.es/s/ref=dp_byline_sr_ebooks_1?ie=UTF8&text=Ariel+Zorion&search-alias=digital-text&field-author=Ariel+Zorion&sort=relevancerank

¡Que el año nuevo te encuentre leyendo!

domingo, 23 de diciembre de 2018

HOMECOMING, una serie que merece la pena

¿Buscas una serie de intriga y con capítulos que no sean demasiado largos? Pues entonces, HOMECOMING puede ser una buena elección. Ningún capítulo supera los 40 minutos, de hecho, están entre los 24 del primer capítulo y los 37 del último y se pasan volando. 
Al menos ahora que Amazon casi ha duplicado el precio de su suscripción, empieza a ofrecer series que merezcan la pena, como ésta por ejemplo. Protagonizada por Julia Roberts y con actores con una trayectoria significativa como Bobby Cannavale, la producción ya ofrece ciertas garantías antes de empezar para los cada vez más habituales espectadores de series o serieadictos. 
Aún no está disponible en español, sólo en inglés, aunque sí subtitulada. Al parecer, se podrá ver doblada en 2019. En cualquier caso, la nueva serie de Sam Esmail (creador de Mr. Robot) está muy en la línea del director, con su típica estética, con sus tramas y conspiraciones de fondo que te enganchan desde el inicio. 
La temática principal gira en torno a la protagonista, Heidi Bergman, la cual trabajaba en las instalaciones de Homecoming como terapeuta. Su trabajo consiste en tratar los síntomas de estrés postraumático de los soldados que han estado en el frente para ayudarles a su reincorporación a la vida civil. Aparentemente. No obstante, la realidad no parece tan cristalina y, de hecho, no todo es lo que parece. ¿Qué ha ocurrido para que un programa de tan honorable objetivo termine por desaparecer? Podrás descubrirlo a través de sus viajes entre el pasado y el presente de la protagonista de la serie, así como gracias a la labor de un peculiar investigador del departamento de defensa que encarna Shea Whigham.

sábado, 8 de diciembre de 2018

viernes, 30 de noviembre de 2018

Bancos de niebla, disponible en Amazon

Un misterio, un joven con ansiedad social, una travesía por algunos aspectos de la psicología humana, personajes tan diferentes entre sí que parece imposible que el destino cruce sus caminos. En la última novela de Ariel Zorion todo es posible. Las cosas no son lo que parecen, las situaciones cambian de manera inesperada. ¿Y qué es un libro si no un viaje indescriptible?


¿Te imaginas como sería la vida sufriendo de fobia social? Enfrentarte cada día a situaciones incómodas, difíciles, de esas que te llevan al límite y te hacen sentir como estando al borde de una crisis de ansiedad cada vez que sales de casa para enfrentarte a un sinfín de situaciones sociales que nos esperan ahí fuera. Querrías esconderte en tu guarida, no enfrentarte a ellos, pero estás obligado a salir porque necesitas trabajar y quieres superarte a ti mismo, convencerte de que eres como los demás. Tú no eres ningún bicho raro.
Jeffrey es un joven de veinticinco años un tanto singular. De pequeño, le costaba mucho relacionarse con sus iguales y estos se divertían metiéndose con él. Para que luego digan que los niños no son crueles. Si le preguntaran a él, no podría hablar de bondad precisamente. Fue diagnosticado erróneamente de síndrome de Asperger, o lo que es lo mismo, un trastorno de espectro autista de alto funcionamiento, lo que cambió su vida para siempre, la cual ha sido la mayor parte un infierno para él. Le gusta ceñirse a rutinas y rituales que le proporcionan seguridad y que él supone que se deben en parte a un trastorno obsesivo compulsivo. Sí, has leído bien, lo supone, porque, después de su periplo por distintos especialistas cuando era un niño, se niega a ver a un psiquiatra o cualquier otro especialista de la salud mental.
No tiene muchos amigos, la mayoría de los cuales sólo ha conocido a través de internet porque comparte con ellos el amor por la tecnología. Sospecha que, de un modo u otro, tiene muchas cosas en común con ellos. Sin embargo, desde que empezó a acudir a un cafetería que hay cerca de su trabajo, ha descubierto que hay otra persona con la que le gustaría hablar y compartir su tiempo. Alice trabaja de camarera allí y le trata bien. Es amable con él y siempre le resulta agradable hablar con ella, aunque sea sólo unos minutos. Pero Alice tiene una vida bastante complicada, más de lo que él podía imaginar. 
Sin apenas saber cómo, se ve envuelto en una aventura plena de intrigas para la que ni mucho menos se siente preparado

https://www.amazon.es/Ariel-Zorion/e/B01C0MIVJC

jueves, 1 de noviembre de 2018

DE PREFIJOS Y SUFIJOS


Aquí me encuentro o me desencuentro, no sé exactamente. Lo que sé es que mi cuerpo está aquí, ese conjunto de músculos, huesos y vísceras que componen la experiencia corporal, acodado en la barra de un bar, apurando una copa de un delicioso Manzanilla de Sanlúcar mientras mi mente se empeña en barruntar una estupidez tras otra como la que acabo de decir sin pronunciar en alto ni una sola palabra.
He entrado en barrena, lo sé, soy plenamente consciente. Lo que no sé es como detener este tren de pensamientos e ideas que ha descarrilado y no encuentra una estación en la que detenerse sin perder la cordura. Será la necesidad de no pensar en nada importante en este momento, para que lo trivial sustituya lo importante y mi mente me vadeé de una idea absurda a otra sin oponer demasiada resistencia.
Supongo que es lo que tiene la desazón, el desasosiego y la desesperanza que te deja un desamor, aunque sea de forma momentánea. Y ahí tenemos precisamente ese prefijo “des”, empeñado en quitárnoslo todo, el sosiego, la esperanza y el amor, hasta hacernos sentir inútiles, en combinación con otro adorable prefijo que reafirma con rotundidad la negación con su “in” al comienzo de palabra y te incluye, paradójicamente, en el prestigioso club de los desheredados.
Pues sí, para aliviar mi corazón herido, me ha dado por darle vueltas a como insignificantes partículas cambian totalmente el sentido de una palabra e, incluso, el sentido mismo de la realidad, hasta el punto de arrasar tu vida con ellas con una fuerza demoledora e inclemente. Porque si te dicen que te dejan porque eres insufrible e insoportable, esas intrascendentes dos letras se te
clavan como agujas, pues resulta que están plenas de ese significado que, al mismo tiempo, le arrebatan y son más trascendentales de lo que siquiera atisbamos a imaginar cuando alguien nos las suelta en medio de una frase llena de rencor y amargura.
Impredecible, esa es la palabra que define la situación, porque no había imaginado que las cosas estaban tan mal entre nosotros y, mucho menos, podía predecir como se ha desencadenado el final de forma tan abrupta y, además, tan dolorosa. Es lo que tiene seguir queriendo a alguien que ha decidido borrarte de su vida. Te deja simplemente aniquilado.
¿Acaso soy merecedor de tanta crueldad? No lo sé. Tal vez sí y sufro de una ceguera selectiva, a pesar de que me cuesta creerlo, puesto que no recuerdo haber albergado mala saña o malas intenciones en el tiempo que hemos compartido juntos. Me parece incomprensible, quizás debido a mi falta de capacidad para comprender lo sucedido, que el lenguaje pueda haberse diseñado para herir un alma tan hondo cuando, a la vez, puede ser una bella herramienta para alimentarla. Imagino que es un arma de doble filo, al igual que el agua puede regar una flor para que crezca o emborracharla hasta la extenuación.
Hoy he visto como de boca de la mujer que amo, porque aún la sigo amando, y con la que he compartido venturas y desventuras salían dardos envenenados que me herían en lo más profundo. Sé que no soy perfecto porque, como todo ser humano, la imperfección es una característica que me define. Pero no soy mala persona, aunque haya cometido equivocaciones. No, no soy infalible y, si le quitamos el prefijo, entonces se constata mi derecho a fallar porque lo contrario sería inhumano.
¿Por qué se empeñarán en ser tan malévolas esas pequeñas combinaciones de letras aparentemente sin significado cuando no van acompañando a un morfema? Puesto que “des” no la puedes combinar con la palabra odio para expresar que dejas de odiar a alguien y, sin embargo, hace la pareja perfecta con la palabra amor, ensañándose en el profundo significado que tiene que alguien a quien tú quieres deje de amarte y, por ello, se convierta en un desamor.
Desvalido, así me siento ahora, porque parece que ya no puedo valerme por mi mismo y necesito este vino blanco y seco que empape mis lágrimas y me reconforte. No encuentro consuelo por mí mismo y su sabor me reconforta de una poética manera. Al menos, me hace sentir que estoy vivo, puesto que, por unos instantes, me he sentido como anestesiado, como extracorpóreo, es decir, como si me encontrase fuera de mi cuerpo y observase lo que pasaba desde una lejana dimensión.
Este vino que se desliza suavemente por mi garganta se lleva con cada trago, aunque sea sólo de forma temporal, el dolor a otra parte menos visible, más recóndita, y me adormece los sentidos mientras los inunda con su sabor que parece venido de otro planeta en el que no existe el dolor, sólo la calidez y el bienestar.
Pienso, analizo, reflexiono. ¿Qué es lo que he hecho tan mal? ¿Cómo no lo he visto venir? Y no encuentro una respuesta unívoca sino polisémica, ambas con prefijos que implican justo lo contrario, como si encerrasen una contradicción en sí mismos. Trato de condensar las ideas, de reunirlas, de convocarlas para que sean definidas y definitorias, palabras con la misma raíz pero modificadas por distintos sufijos para darles un significado que implica diferentes matices, ya
que una decide, resuelve o concluye mientras que la otra define, delimita y diferencia.
Descuido, es decir, la falta de cuidado, ese fue mi error o, al menos, uno de ellos. Me olvidé de los detalles, de esas cosas que parecen nimiedades y que, sin embargo, son precisamente los que construyen una vida en común. Me volví despreocupado y un tanto negligente, es cierto, porque daba por hecho que lo nuestro sería para siempre y, debido a esa ingenua sobreconfianza, ya que tenía exceso de ella, olvidaba fechas importantes y no prestaba atención a las pequeñas cosas del día a día que parecen baladíes, triviales y fútiles y, sin embargo, lo son todo.
Desdicha es la palabra que define mi presente, puesto que carece de esa felicidad intangible, ya que no la podemos tocar pero sí sentir. Percibimos esa sensación de protección que implica el contar con alguien que quiere ser tu compañero de viaje y notamos su ausencia cuando nos abandonan, dejándonos descabalados y deslegitimados.
Los prejuicios provocaron mayores perjuicios aún. Dos palabras tan parecidas y con significados tan diferentes. Prejuzgué la situación y lo primero que pensé, antes de escuchar lo que tenía que decirme, es que había otro, un amante que se había interpuesto entre nosotros. El perjuicio fue mayor precisamente por la desconfianza que generó aquella idea preconcebida de una infidelidad. Una frase llena de prefijos y sufijos como “mente”, “des”, “pre” o “in” que comprimen una historia que ha llegado a su fin.
No quiero pensar más. Es agotador. Pero tampoco quiero sentir, porque hoy sentir duele. Quiero ser insensible a este dolor, inmune, inaprensivo, inasible e indolente, hasta parecer casi inhumano, para que el aguijón del rechazo y su
veneno no me alcancen y atraviesen mi caparazón, agujereando mi alma que es etérea pero no es inmortal.
No sé cómo sentirme. ¿Culpable? ¿Miserable? ¿Abominable? ¿Execrable? Parecen un nuevo club de vocablos con la misma terminación que están destinados a calificarme y clasificarme en una categoría que, al parecer, merezco. Simplemente, es una situación inabarcable por mi mente y mi corazón desgajados, los cuales no alcanzan a determinar dónde y cuándo empezó la debacle que nos ha traído a esta lamentable conclusión.
Debo poner punto y final a este sinsentido en el que me hallo. Y no encuentro ninguna manera mejor que la corte del “des”, que en suma, es la que mejor define cómo estoy hoy. Desbordado por las lágrimas que no paran de caer. Desgastado por el dolor que me rasga desde dentro. Descabalado, pues parece que me han arrancado una parte de mí. Desabrido, como sinónimo de mi incapacidad para saborear el presente. Desbocado, pues así es como estaba mi corazón durante la discusión e incluso tiempo después, ya que no parece capaz de encontrar un ritmo tranquilizador. Desfigurado, porque no podía reconocer mi rostro desencajado en los escaparates por los que he pasado en mi camino hacia aquí. Me siento desechado y, a la vez, un deshecho. Descalificado, desdeñado, desfallecido, desdibujado, desvalijado, desgarrado, desmadejado, desquiciado, destrozado, desvaído...
No puedo seguir enumerando, porque me faltan las fuerzas. Será lo que tiene sentirte desparejado. Sencillamente, duele demasiado.

sábado, 11 de agosto de 2018

Travelling: the most exciting story






San Juan de Gaztelugatxe, Bizkaia (Spain)

If I have discovered something useful in my life, that is travelling is a worthwhile experience. If I regret something in my life, that is having started so late. If I want to share something of my life, that is how travelling has changed me. So, here we go.
My first trip abroad was in my honeymoon. We went to Rivera Maya, in Mexico. It wasn’t a really nice experience, taking into account that a strong hurricane happend when we were there. Nevertheless, when I look back, I truly believe it was worth it. Why can I say anything like that? Quite simple: we learnt a lot. First of all, for the first time, we had to solve a range of problems being out of our usual comfort zone, far away from our country. All this involves developing social skills and trying to find solutions, sometimes in a creative way. Thus, in a certain extent, this means growing up.
On the other hand, we could know closely the mexican culture, despite missing the visit to emblematic monuments, because we had to speak a lot with the locals. Nowadays, I think this was the best of that trip, in addition to meet new people, tourists like us. I didn’t know in that moment, but that trip opened my mind somehow.

After travelling to Mexico in 2005, we’ve been to London, Paris, Dubrovnik, New York, Carcassone, Prague and running around Italy, Scotland, Belgium, Greece, West Coast of United States, Australia, New Zealand and recently Iceland. The consequence is always the same: the last trip unleashes the wish of another one.
Maybe it’s something obvious but people is quite different in every country. I have to highlight how kind, friendly and welcoming is people in Australia and New Zealand. Also, in United States we found nice and very polite and helpful people. In general, my perception in Europe is not the same. I mean, there are lovely people out there, of course, but I suppose that Europeans are colder or just more introvert. And I’m an European, Spaniard to be more specific, I mean, I’m not precisely an outlander.



Nugget Point, The Catlins (New Zealand)

It’s really interesting to find out how different the traditions are. Not only the cuisine, the timetables, the folk or the music, for instance. I don’t really know how to explain, maybe it’s just an impression. I guess it’s that you feel everything’s different when you are abroad. Of course, you are a foreigner there and most of things seem unusual, because you come from another culture. That’s a fact. Even the fresh air seems special, perhaps just because you are enjoying the freedom of traveling and the awarness of every single thing around you. In sum, it’s a mindful experience and your eyes are wide opened in order to miss nothing.
However, I suppose that every tourist has lots of anecdotes from their trips. Sometimes it’s something that happened, sometimes it’s something you saw or whatever. In any case, it’s something that caught your eye. For example, it was something unusual for us, but very typical in New Zealand to see barefoot people there. Nothing really outstanding, I guess, but for us it was shocking. I can’t imagine Spaniards walking without shoes on the streets. Kiwis are truly special people in the best way possible. They look relaxed, free and genuine people. I have unforgettable memories of the days I stayed there.
The examples could be countless, but this was not the only goal of this article. I would like to share how exciting traveling is and how important could be for everyone. In my case, it changed me in lots of ways. I think I am more open-minded and comprehensive now. There are more than one point of view and not always our point it’s the right one. If you stay the most of your life inside the same boundaries, it’s more difficult to understand this. So, don’t doubt, traveling is worth it, no matter where you go, just go.

miércoles, 8 de agosto de 2018

El recóndito país Islandés

Jökulsárlón
Islandia. Sólo pronunciarlo uno se estremece pensando en sus auroras boreales y sus paisajes helados. En verano, al menos lo que ellos llaman verano, la temperatura es más bien invernal para aquellos que proceden de lugares más cálidos. Será que los islandeses están hechos de otra pasta.
Altramuces florecientes
Sí, no voy a ser yo quien lo niegue porque es
verdad. Tienen un clima caótico. En un rato puedes pasar del verano al invierno, pasando por la primavera y el otoño, con lluvias, viento racheado y cualquier otra cosa que se te ocurra. Supongo que ese clima es en gran parte responsable de la tremenda belleza que esconde este país, porque realmente Islandia es una joya de la naturaleza. Parece que en una extensión relativamente pequeña haya acumuladas tantas maravillas.
La gente me suele preguntar, ¿qué es lo que más te ha gustado? Y ante esa pregunta me quedo en blanco. Creo que es imposible de responder, pues elegir una cosa no es sinónimos de que sea lo más bello. De hecho, durante el viaje me pasó algo curioso. Debido a la época del año en la que fuimos y según nos comentó algún lugareño, resulta que hay tantas cascadas por todos sitios debido a que es la época del deshielo y en septiembre muchas de esas cascadas se quedan secas. Aún así, hay unas cuantas que visitamos todos los turistas porque están marcadas como punto de interés. Con esto lo que me sucedió es que cada una me parecía más bella y espectacular que la anterior, lo cual al final del viaje dudaba si se debía a mi capacidad de fascinarme sin medida o a que realmente la de aquel día era todavía más increíble que la anterior.
Godafoss
Así que, llegados a este punto, puedo afirmar que no sé qué me ha impresionado más si sus cascadas, sus fumarolas, sus campos de lava, los géiseres, los colores de Landmannalaugar, su sorprendente vegetación, sus fiordos, su mar salpicado de trozos de glaciar, sus cráteres, sus glaciares, sus maravillas geotermales, la Blue Lagoon o esa extraordinaria capacidad para reproducir palabras impronunciables y casi imposibles de recordar. El resumen de todo es que merece la pena visitarlo porque no te deja indiferente.
No obstante, no todo puede ser maravilloso. Por ejemplo, ir a Nueva Zelanda tiene el inconveniente de pasarte más de 24 horas volando para llegar allí. Un inconveniente que, con total sinceridad, merece la pena sufrir, puesto que no se me ocurre ningún otro. En Islandia debes prepararte para un nivel de vida mucho más alto de lo habitual, por lo que tu presupuesto puede saltar por los aires si no te andas con cuidado. Por otra parte, esta el tema de las carreteras, puesto que incluso en la Ring Road, es decir, la principal de la isla, puedes encontrarte sorpresas desagradables como tramos de grava y bacheados. Ni se me ocurre mencionar las conocidas como F, sólo aptas para vehículos 4x4 y experimentados conductores. Estas carreteras son las que se adentran hacia las montañas del interior y cabe la posibilidad de que si te atreves a tomar una de ellas tengas que vadear un río en un momento dado. De hecho, ya se encargan de advertirte en más de una ocasión del peligro que entrañan.
¿Pensando en viajar a Islandia? Pues no lo dudes. Te sorprenderá.